¿QUÉ ES LA INTENCIÓN POSITIVA?

Un principio de la Programación Neuro Lingüística (PNL)

La sabiduría popular dice que: “el camino del infierno está pavimentado con buenas intenciones”. También se dice que: “la intención separa lo bueno de lo malo”

Está claro que una buena intención no garantiza un buen comportamiento.

Quienes tienen buenas intenciones pero hacen cosas inaceptables lo hacen debido a que disponen de una visión del mundo o recursos propios limitados como para poder hacer que su buena intención tome cuerpo.

Bajo esta óptica, los  problemas surgen cuando los modelos del mundo que dispone una persona dotada de buenas intenciones le proporcionan pocas opciones para satisfacerlas.

Una muestra: un pintor que tiene un momento de inspiración e intenta expresarlo y no sabe cómo hacerlo, (ya sea porque no tiene la técnica, los recursos propios o externos, ni el contexto adecuado, etc.), seguramente se encontrará con dificultades a la hora de comunicar lo que él percibe. Este mismo criterio lo podemos aplicar a cada comportamiento, a cada área de la vida y cada uno de los roles que ocupamos en cada área, p.e. dentro de la familia, sea como hijos, hermanos, padres, tíos, etc.; en nuestro trabajo como jefes, compañeros, etc.

Expresado de manera sencilla, esta presuposición de la “Intención Positiva” declara que todo comportamiento está (o en algún momento estuvo) inspirado por una “intención positiva”.

Por ejemplo, detrás de un comportamiento “agresivo” hay, frecuentemente, una intención positiva de “protección”. La intención positiva que existe tras el “temor” es, a menudo, la “seguridad”. Lo que origina el “enojo” puede ser “mantener los límites”; y el “odio” puede ocultar la intención positiva de “motivar” a alguien para que actúe. Las intenciones positivas detrás de una manifestación como “resistencia al cambio” pueden abarcar una serie de cuestiones diversas, tales como: deseo de reconocimiento, honor o respeto por el pasado, necesidad de protegerse permaneciendo dentro de lo conocido, intento de aferrarse a lo bueno del pasado, etc.

Por lo tanto es conveniente separar el “comportamiento” de la “identidad”, es decir distinguir entre el propio comportamiento y la intención positiva.

Es muy diferente afirmar: “soy un estúpido”, a decir “me comporto de una manera estúpida”.  De hecho si lo ensayan con ustedes mismos seguramente podrán apreciar de manera sensorial, la diferencia entre la expresión de dichas afirmaciones.

Podemos reconocer así y a su vez, como por medio del lenguaje activamos “estados internos” en nosotros mismos y en los demás. 

De la combinación de ambos principios: el de la “Intención Positiva” y el de que “el comportamiento está en un nivel de los procesos internos diferentes a la identidad”, se desprende que si aspiramos a cambiar el comportamiento o a establecer alternativas viables, las nuevas opciones deberán satisfacer, de algún modo, las intenciones positivas del comportamiento que intentamos modificar. 

Es decir: si quisiera dejar de fumar, al menos mi nuevo comportamiento debería mantener la Intención Positiva que motiva mi acto de fumar y que bien podría ser…: “asociarme con la respiración, placer, calmar mi ansiedad, etc.). 

Llegado a este punto, y reconociendo la “Intención Positiva” que sostiene tal comportamiento, estamos en condiciones de hallar nuevas opciones “más beneficiosas” o más adecuadas, que mantengan nuestra “Intención Positiva”. Siguiendo con el ejemplo anterior, los nuevos comportamientos deberían al menos: calmar mi ansiedad, darme placer y asociarme con la respiración”. 

Resulta importante observar que nadie puede tener una intención positiva más que para aquella parte de él que puede percibir, o con la que puede identificarse. Por consiguiente, el individuo que hace a sabiendas y “a propósito” algo negativo o dañino a otro tiene frecuentemente una intención positiva para si mismo, que no incluye al otro. De hecho, el concepto de “Intención negativa” procede probablemente de este tipo de experiencia.

Es indispensable no confundir el concepto de que las personas están siempre motivadas por “intenciones positivas”, con la idea de que puedan mantener siempre en mente los “mejores intereses” de los demás o del resto del sistema.

Como mencioné anteriormente, el hecho de que toda acción o síntoma pueda basarse en una intención positiva no lo justifica ni lo convierte automáticamente en aceptable o correcto. 

Las intenciones positivas no siempre son concientes ni evidentes, puesto que no estamos acostumbrados a pensar desde el punto de vista de la intención positiva. Sin embargo, si nos empeñamos en ello y buscamos a la profundidad adecuada, allí estarán.

De lo anterior se desprende que todo comportamiento, no importa cuán “malo”,  “loco” o “extraño” pueda parecer, es o fue la mejor opción disponible para el sujeto en su momento, dado su propio modelo del mundo.

Algo que suele producir confusión en relación con el principio de Intención Positiva es el hecho de que parece que toda persona debería “saber lo que conviene”. Sin embargo, no es infrecuente que repitamos una y otra vez un comportamiento hasta que nos damos cuenta de que algo no funciona para alcanzar lo que deseamos, y a pesar de ello seguimos insistiendo en el mismo comportamiento. 

La Intención Positiva de un comportamiento no nos justifica; sin embargo nos brinda la posibilidad de buscar nuevos comportamientos que nos permitan satisfacer dicha Intención de manera más efectiva o adecuada. 

La manera de hallar la intención positiva de un comportamiento, es precisamente preguntando: ¿Qué intención positiva tiene o tuvo  para vos esta conducta? 

Si la respuesta no es muy clara, hay otras maneras indirectas de hallar la respuesta, por ejemplo:

- ¿Para qué te sirve esta conducta o esta actitud? 

- ¿Qué propósito u objeto posee para vos tener esta conducta? 

- ¿Qué sentís?; ¿Qué te pasa cuando actuás de esta manera? 

- ¿Creés que en el momento en que comenzaste con esta conducta te sirvió para algo? 

- ¿Te cuida o protege de algo? 

- ¿Te avisa o alerta de algo?

Tal como mencionamos anteriormente: sobre la base de los oportunos resultados que obtengamos sobre la indagación de la Intención Positiva, podremos obtener nuevas y distintas opciones de respuesta en nuestras conductas, que mantenga en su núcleo, la Intención Positiva hallada. 

Te invito a que lo investigues…

Sergio Santillana
 
 Mar del Plata, Diciembre de 2018

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